Los que me seguís por aquí desde hace tiempo sabéis que me tocó estar encerrado en casa unos meses recuperando el hombro. Tras empezar a poder mover el brazo, tuve unas escapadas en las que me llevaban «de paseo» a hacer fotos, con «de paseo» me refiero a que apenas llevaba en la mochila equipo: un trípode ligero, cámara y un objetivo. Y no podía hacer el cabra por ahí, para evitar posibles caídas 😀

En una de estas escapadas, tras una previa visita al abedular de Canencia, decidimos repetir David y el que escribe, a ver si conseguíamos sacar alguna foto distinta del lugar.

No tuvimos mucha suerte a lo largo del día, pero la predicción del atardecer no era mala, entonces ni cortos ni perezosos, nos fuimos a ver si pillábamos las nubes rojas sobre Buitrago de Lozoya.

Y como era de esperar el cielo se tiñó de rojo. No siempre la predicción acierta, pero como os he puesto por aquí hay que ir y jugársela. Después de mucho tiempo haciendo fotos, descubrí que esperar al momento óptimo no es lo mejor, porque al final, nos quedamos en casa esperando esas condiciones idílicas y no hacemos la foto. Pero si las condiciones pintan bien… toca salir y probar a ver que pasa, con suerte, tendremos la foto que buscábamos y sino un momento que metemos para la saca.

Tras el atardecer y posterior procesado de la foto no me quedé del todo contento. No eran suficientes esos colores, pero con el paso de los meses… creo que no tengo por qué esperar más de lo que me encontré y es valida para publicarla.

Nos vemos en unos días. Sed felices!

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