Los que me seguís desde hace un tiempo sabéis que tengo cierta fijación por poner personajes que portan una luz en la mano.

Me gustan tanto estas fotos que tengo varias formas de hacer estas esferas de luz. Por un lado una pequeña y portátil que puedes llevarla a la montaña (donde importa el peso), otra mediana que puedes llevarlas de viaje sabiendo que van a restar un espacio importante y luego «el bolón».

Esta esfera es más grande que mi cabeza y solamente sale de casa cuando sé que la voy a usar, ya que transportarla resta mucho espacio y es incómoda de llevar. Es difícil hacer fotos con ella porque a nada que haya algo de aire, éste te mueve el brazo y no facilita el quedarse quito para no aparecer movido en la foto. Pero el resultado que consigo con ella me gusta tanto que solo hago que pensar donde usarla.

¿Cómo se hizo?

A este «castillo» nos escapamos parte del #comandoempanada. Teníamos pensado hacer otros encuadres pero, mientras paseábamos al atardecer, fue ver las paredes en pie y el montón de piedras en el centro y ya sabía que quería hacer esta foto.

Este punto de vista encajaba perfectamente en el plan principal de la noche, estrenar el bolón. Teníamos la ubicación ideal en el que destacaría la figura humana y el complemento perfecto con nubes y luna para conseguir ese azul en el cielo que tanto me gusta. La foto no podía ser mejor.

Una vez encontrado el sitio donde poner el trípode, empezaban las dudas, la bola llevaba meses hecha pero no sabía si iba a funcionar bien. Aún no la había probado en el exterior, no sabía cuánto iba a iluminar el exterior, si se iba a repartir bien la luz por toda la esfera…

La foto es una panorámica en la que se busca guiar la mirada al personaje. Para hacerlo nos basamos dos cosas, por un lado, la búsqueda de simetría en la composición y por otro en la iluminación. Dejamos una escena oscura y gracias al destello del flash, creamos el punto de luz que nos guiará la mirada del espectador.

Nos vemos en unos días. Sed felices!

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