Ya os conté que en el Kirkjuffel en apenas un par de horas viví, junto a David y a Javi, más fenómenos atmosféricos que nunca. El tiempo nos dio una tregua y nos brindó este amanecer. Por suerte, después de la tormenta siempre llega la calma.

La noche anterior, tratamos de hacer alguna foto nocturna y el tiempo fue tan malo que resultaba casi imposible salir del coche. Por lo que poner el despertador para a la mañana siguiente levantarse temprano e ir a ver qué pasaba costó más de lo normal. Pero por suerte, este amanecer mereció mucho la pena.

La tarde anterior, ya habíamos estado cerca de la cascada, porque decidimos acercarnos al lado que da al mar buscando el reflejo de la famosa montaña en el agua.

Como nos levantamos tarde, llegamos muy justos de tiempo y la marea ya estaba bajando para hacer la foto desde este punto. No contábamos con ello, la verdad, y desde otros puntos de la costa también se podía hacer la foto sin ningún problema. Pero decidí hacer la foto desde aquí por las lineas que había en el pasto.

Sobre la foto

Para hacer esta toma, usé el Samyang 14mm disparando a la velocidad más baja que me dejaba la luz del momento, para intentar conseguir algo de movimiento en las nubes.

Podría haber realizado la imagen con mayor tiempo exposición, pero al no tener filtros para este objetivo no era posible. La opción hubiese sido usar otro objetivo y hacer una panorámica. Por suerte, al usar el 14mm metía todo el encuadre que quería. Me decanté por ese ligero movimiento que provocó el viento en la nubes y tener la foto en una sola toma.

Me gusta mucho utilizar este objetivo. Al ser tan angular, nos proporciona una profundidad de campo muy grande. Con ello conseguimos tener «toda» la imagen nítida sin la necesidad de realizar un apilado de foco posterior en el PC.

Nos vemos en unos días. Sed felices!

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